Sección publicada en El Blog entre el 2011 y el 2012
1-Quien calla, otorga.
Menuda tontería… Quien calla, calla. Porque, vamos a ver, si viene alguien y me acusa de, no sé, ser un genocida y un pederasta y yo me callo porque malditas las ganas de discutir estupideces, ¿se supone que le estoy dando la razón al fulano en cuestión? Amos, anda… Y éste es uno de los clásicos. Empezamos bien.
2-Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Sí, bueno… Eso que se lo digan al pájaro que está en la mano, no te jode.
3-Compra caro y vende barato y harás un buen trato.
Pero… ¡¿qué dice?! El que se inventó este refrán luego, en un rato libre que tuvo, también se inventó el timo de la estampita.
4-Lo bueno, si breve, dos veces bueno.
En este caso el inventor del dicho era, evidentemente, un eyaculador precoz que algo tenía que decirle a sus insatisfech@s amantes. De otra forma no se entiende de ningún modo semejante argumentación, la verdad. Pero de ningún modo.
5-Año de neblinas, año de harinas.
A mí que no me jodan, éste salió porque rimaba y ya está. Talmente como algunas impagables canciones de Siniestro Total. En plan “Era una chica muy mona/ que vivía en Barcelona/ Cuando estábamos en la cama/ me bailaba una sardana/ Pero yendo de safari/ se ligó a un rastafari/ Trabajaba en un videoclub/ y no sabía cantar un blues”. ¿Tiene algún sentido? No, pero rima todo de narices, nadie puede negarlo.
6-No por mucho madrugar amanece más temprano.
Otro clásico. ¿Habíais oído jamás una obviedad de tal magnitud? Es como “Si le pegas patadas a una roca te romperás el pie, idiota” o “Si te llueve encima, te mojas”. Pues claro, hombre.
7-A quien madruga, Dios le ayuda.
Pero, ¿en qué quedamos? ¿Madrugamos o no madrugamos? Y es que, como podéis comprobar, el refranero es muy flexible. Si te apetece –o estás obligado– a madrugar utilizas uno, y si eres un vago, utilizas el otro. No sé qué más se puede pedir, la verdad.
8-A cada uno le toca escoger la cuchara con la que ha de comer.
Sí, bueno… Eso en el caso de tener más de una cuchara que escoger y, sobre todo, si se tiene algo de comer. Los excluidos son excluidos hasta en los refranes, como se puede observar.
9-Machacar agua en mortero requiere de dos majaderos.
Efectivamente: del que machaca el agua en el mortero y del que decide que eso es un buen tema para hacer un refrán.
10-Vaca, oveja y mujer que no paren, para el labrador no valen.
En fin… ¿Se puede ser más cafre y troglodita? Pues sí, porque el Refranero es una fuente inagotable y los hay de peores. Puede parecer imposible, pero es así.
11-Más abrigan buenas copas que malas ropas.
Este refrán en concreto se lo inventó Keith Richards para explicarles a unos agentes de la ley por qué iba en pelota picada por Oxford Street con una botella de Jack Daniels’ en la mano. Pues no es nadie, el amigo Keith. O por lo menos lo parece.
12-Un día es un día.
Nos ha jodido… Y un mes, un mes; y un año, un año; y un idiota con un boli y mucho tiempo libre, un autor de refranes idiotas.
13-Qué bien canta María después de la comida.
Oiga, depende de qué María, porque yo conozco a alguna María que, sea antes, después o durante la comida, canta como el culo. Y lo digo desde el más profundo cariño.
14-Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Pero, a ver, en serio: ¿de verdad esperaba Mahoma que la montaña se pusiera a caminar y fuera hacia donde él estaba? Era profeta, no gilipollas, hombre.
15-Fue a santiguarse y sacose un ojo.
Jodeeer… Hay que ser torpe, ¿eh?
16-Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
Anda que no… Hay cromañones que tiran cabras de campanarios y cosas así, por lo que no veo qué problema podrían tener en derribar a pedradas cualquier árbol, tenga o no tenga éste frutos. Y es que a los humanos no nos hace falta excusa alguna para comportarnos como auténticos cafres, diga lo que diga el Refranero.
17-Va para el cielo y renegando.
Hombre, pues claro: se acaba de morir. ¿Qué esperan?; ¿que vaya silbando la canción de Verano Azul? Si es que…
18-Faena acabada, faena pagada.
Bueno, eso sería en otras épocas, porque ahora, en hipermercados, ayuntamientos y otras malas hierbas la cosa es: “Faena acabada, faena pagada a los 250 días”. Eso si se tiene la suerte de cobrar, claro. Un poco desfasado el refrán en cuestión.
19-Quien bien alterca bien merca.
¡¿Jaaarl???!!! ¡¿Qué coño de idioma es éste?!
20-Hasta los ratones quieren tacones.
Éste es de ésos de los que ya hemos visto alguno que están hechos sólo porque riman. Éste en concreto es de una inutilidad y una estupidez supinas.
21-¿Sabio sois? Pobre moriréis.
¡Ahhhh…! ¡Es por eso! Soy supermegaultrasabio y por eso soy pobre como una rata. Qué consuelo saberlo, oye… ¿Será por eso también que la gente me va escupiendo por la calle? Porque casi mejor ser imbécil, la verdad.
22-A bestia comedora, piedras en la cebada.
Qué mala leche, ¿no? Pobre animal… ¿Por qué no te pones tú las piedras en los macarrones, majo? Ya que tienes ahí al bicho toda la vida encerrado, al menos déjale comer, tío… Que además es cebada, hombre; ni que comiera gambas… Cuánto cabrón…
23-Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Éste es plan pitufos. Sí, hombre… “Hoy estaba pitufando por el bosque y he pitufado una pitufa que me ha dejado pitufado de pura pitufacción”. Pues lo mismo pero con ‘zapatear’. Yo, de hecho, puestos a hacerlo, ya lo hubiera hecho bien. Es decir: “Zapateador que bien zapatea, zapateando zapateando buen zapateador será tras mucho zapatear” o algo así.
24-Iba en su yegua y preguntaba por ella.
¡Coño, esto a mí me pasa! Voy con las gafas puestas buscando las gafas, buscando el tabaco cuando casi no puedo ni respirar del cigarrillo que llevo en la boca y buscando el teléfono cuando lo tengo en la mano. Pero yo tengo excusa… Como ya he comentado en el refrán 21, soy supermegaultrasabio, pero un supermeagultrasabio supermegaultradespitado. Aparte de eso, no sé si la cosa daba como para un refrán, sinceramente.
25-Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Hombre, no jodamos… Si el gallo en cuestión está cantando, señal de que está vivo sea a la hora que sea, ¿no? Además, yo vivo cerca de gallos y cantan a la hora que les sale de la cresta, oiga. Y al día siguiente siguen vivos y siguen cantando, los jodíos. Muy majos ellos, sí…
26-Gato con guantes no caza ratones.
Ya, claro… Y con botas de buzo tampoco. La pregunta –teniendo en cuenta que, obviamente, un gato no se va a calzar unos guantes por propia voluntad– es: ¿por qué alguien habría de ponerle unos guantes a un gato?; ¿a causa de una enfermedad mental o algo así? Porque no encuentro demasiadas explicaciones más, la verdad.
27-Hay dos opciones para la cena: fideos o jodeos.
¡Ja, ja, ja! Este me gusta mucho. También se podría decir “frijoles o te jodes”, “tomate o chinchate” (hay que pronunciarlo en argentino), o “pan con tierra o a la mierda”. Da mucho juego, sí.
28-Venga o no venga, revenga; pero a mi casa no venga.
Éste es de uno que descubrió, en un momento de lucidez, que toda palabra rima consigo misma. Como Pau Donés, de Jarabe de Palo, que descubrió que “depende” rima con “depende” y que “bonito” rima con “bonito” y así. Por lo demás, este refrán es idiota y no vale para nada.
29-Un palo vestido no parece palo.
Esto es lo mismo que lo del número 26 de lo del gato y los guantes. Es decir: hay que estar muy, pero que muy trastornado para ponerse a vestir a un palo, ¿verdad? Ni yo he llegado a esos extremos, no digo más.
30-Kilo de más, kilo de menos, engordamos como comemos.
No, éste no tiene nada de especial, pero lo pongo porque es el único refrán castellano que he encontrado que empieza por la letra ‘k’. ¿Una chorrada? Totalmente, pero, teniendo en cuenta el tono general de la sección, no esperaríais encontrar aquí profundísimas reflexiones o complejísimos requiebros intelectuales, supongo.
31- Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Pero hombreee… Qué falta de respeto y de tacto y de estilo y de todo. Supongo que éste es de alguien de Cáceres, porque de otra forma este insulto es difícilmente entendible. Yo también me sé un dicho muy bonito sobre Cartagena, igual algún día lo pongo. (…) Qué carajo, lo voy a poner ahora:
32- Cartagena: monte sin leña, mar sin pescao, mujeres putas, hombres cabrones y niños maleducaos.
No, no tengo nada que decir. Y sí, hice la mili en Cartagena. Y no, no tengo ningún tipo de rencor. Para nada. En absoluto. Jamás. Quiá…
33- O la bebes o la derramas.
Porque veo que lo de dejar el líquido en su recipiente tranquilamente es una opción que no se baraja, ¿no? Esto es como “O te comes el pollo o lo lanzo al suelo y lo pisoteo y me meo encima”. Hay opciones intermedias, hombre. Si es que hay gente muy radical por ahí.
34- Te lo pedí a ti y me lo dio tu madre, la misma cuenta me sale.
Bueno, bueno; no corramos tanto. Depende de lo que le pidas, claro. Porque imagínate que, por decir algo, le pides matrimonio o, lo que es peor, sexo. ¿En serio que te sale la misma cuenta? Yo creo que no. Pero sólo es una opinión personal, por supuesto.
35- ¿Y quién dijo que el diablo no tuviera hermanas?
Eso: ¿quién lo dijo? ¿Y quién ha dicho que no tenga cuñados o suegra, ¿eh? ¿E hijos?; ¿tiene hijos? ¿Alguien ha dicho que no tenga hijos? Pero iré más allá en mis preguntas: ¿a quién narices le importa si el diablo tiene hermanas o no? Porque esa es la cuestión verdaderamente importante de este refrán de mierda.
36- Lloré porque no tenía zapatos, hasta que un día vi un niño que no tenía pies.
Joder, qué bestia… Ya puestos, se podía haber hecho a lo bestia de verdad. Por ejemplo, “Lloré porque me había roto un brazo hasta que vi a un niño tetraparapléjico”; o “Lloré porque había perdido a mi mujer, mis hijos, mi casa y mi empleo hasta que vi a una niña en estado vegetativo”; o… Las posibilidades son infinitas.
37- Un asno cargado de oro sube ligero una montaña.
Y una mierda. Como si al asno le importara un carajo si lo que carga es oro, incienso o mirra. Si al burro lo cargas de oro, lo revientas. Oro, dice, que no pesa ni na’. No paja o algodón, no: oro. Cuánto asno haciendo refranes…
38- El 15 de mayo tirarás el sayo y si vuelve a llover lo vuelves a recoger.
Coño, para eso no hace falta un refrán, es puro sentido común. Si llueve te pones el chubasquero y si no llueve, pues no. Hay que ser muy lerdo para necesitar recordar un refrán para eso, ¿no?
39- San Lorenzo y Santa Paciencia, ¡qué dos santos para Huesca!
Qué envidia… San Lorenzo y Santa Paciencia nada menos… San Lorenzo que, en fin, todo el mundo sabe de las hazañas de San Lorenzo. Y de Santa Paciencia, qué decir… Eso fue una santa como Dios manda y no otras que corren por ahí. Estoy por irme a vivir a Huesca sólo por eso, en serio. San Lorenzo y Santa Paciencia… Unos tanto y otros tan poco…
40- Tan bueno es mi gato que no caza ratones.
No, oiga, su gato no es bueno: a su gato lo que le pasa es que es un vago. Y no es ninguna crítica al gato, ¿eh?, que si yo fuera gato y me dieran de comer, iba a perseguir ratones Rita la Cantaora, ya lo digo.
41- Un día al año ser loco no hace daño.
A ver, depende de qué tipo de locos estemos hablando, porque los cementerios y las cárceles están llenos de gente que están ahí por una locura transitoria de las que habla el refrán. Ahora bien, si nos referimos a pillar una borrachera de las de acabar vomitando por los rincones, estamos de acuerdo: no hace daño.
42- De poetas, tontos y locos, todos tenemos un poco.
De tonto, bueno. De loco, vale. ¡Pero que sea la última vez que se me llama poeta, ¿eh?! Si es que ya no hay respeto ni nada, hombre. Poeta, dice. ¡A la mierda, gilipollas!
43- Locura es correr en vano.
Aclaremos: locura es correr, y punto. Pudiendo ir a los sitios andando tranquilamente, ponerse a correr es un gasto de energía inútil. Con lo cansado que es, por favor. Y además se suda un montón. Pero si encima, como dice el refrán, no vas a ningún sitio y corres por correr, la cosa ya es de ponerse en manos de profesionales. Con todos los respetos para los que hacen footing lo digo, por supuesto.
44- O follamos todos o tiramos a la puta al río.
Un clásico donde los haya. Cafre de narices, cierto, pero un clásico. Porque con no contratar a la puta en cuestión, asunto solucionado; no hace falta tirarla al río ni a ningún sitio, hombre. Y es que, como vamos viendo con el paso del tiempo y los dichos, hay mucho unga-mangaua suelto por el planeta y el universo de los hacedores de refranes no iba a ser una excepción.
45- Ya que la casa se quema, calentémonos en ella.
Claaaro… Y ya que se inunda, montemos una piscina. Y ya que la sepulta un alud, inauguremos una estación de esquí. Y ya que la derrumba un terremoto, filmemos una película sobre la Guerra Civil. Y ya que la colonizan las ratas y las cucarachas, hagamos un zoo. Y ya que… En fin, dejémoslo, que las posibilidades son infinitas.
46- Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Eso sí es estar desesperada. Porque dices con un ogro, con un psicópata asesino en serie o con aquél de Intereconomía del “zzzorra” y “ggguarra”, y bueno, vale. Pero con un fraile…
47- Gástate en juergas y vino la dote que vas a dar a los sobrinos.
¿Sobrinos? ¿Dote? No sé de qué me habla. Me lo gastaré en juergas y vino para que no se lo quede Hacienda, porque otra cosa…
48- Haz alcalde al villano y se volverá campechano.
Sí, sí, ejemplos hay a miles… Y si lo haces rey, ya se vuelve de un campechano que no se puede ni aguantar. Y si no mirad al rey de España, lo súpermegacampechano que es. En el diccionario, al lado de la definición de campechano, está la foto de don Juan Carlos. Pero ya lo máximo es cuando te nombran emperador supremo del Universo, que te vuelves tan pero tan campechano que hasta un aura de campechanismo te envuelve, cegando a quien te rodea. Y ya si te nombran dios…
49- Sácame de aquí y degüéllame allí.
Éste no acabo de entenderlo. ¿Es qué aquí hay barro y tiene miedo de ensuciarse cuando le degüellen?; ¿es qué allí da el sol y quiere aprovechar para hacer un poco de bronce mientras le degüellan?; ¿cómo puede ser que un tipo al que van a degollar se permita ordenar al tipo que le va a degollar el lugar donde quiere ser degollado?; ¿por qué le preocupa el lugar en el que le van a degollar cuando todo parece indicar que aquí lo verdaderamente preocupante es que te van a degollar? Jesús, cuánta pregunta sin respuesta. Lo peor es que nunca lo sabremos porque, claro, el autor del refrán murió degollado. Allí, concretamente.
50- Ocioso y lagarto no mueren de infarto.
¡Al fin alguien que se atreve a decir la verdad! La ociosidad, larga y duramente desprestigiada durante siglos por personas que sienten pánico a quedarse a solas consigo mismas, es la clave de una larga y saludable vida, hombre. Me ha gustado tanto que me he puesto la frase de salvapantallas, en la puerta de entrada a casa y me la he tatuado al revés en la frente para poder leerla en el espejo mientras me afeito por las mañanas. Ha costado 50 refranes, pero al fin he encontrado uno con algo de sentido común. ¡Viva la madre que parió al señor anónimo que lo escribió! ¡Viva!
51- ¡Que te conozco, San Antón, que me quieres matar el burro!
Y es que a San Antón le hicieron santo por contactos que tenía en las altas esferas, pero en su época, San Antón, que por aquel entonces sólo era Antón, el hijo de la seña Eulalia, era conocido por ser el más grande asesino en serie de burros de la cristiandad, un cafre cuya mayor afición era irse cargando pollinos a diestro y siniestro. Y de ahí el refrán. Y es que nunca está de más ser un poco rigurosos con la historia.
52- Daría yo un ojo porque a mi enemigo le sacasen otro.
Pues nada, imbécil, da también la lengua, el hígado y los riñones. Y de propina, deja también los testículos. Y es que en el oficio de fabricante de refranes también abundan, como podéis observar, los mezquinos rencorosos a los que la inquina se los come por dentro. Se ha de ser resabiado, en serio.
53- Gran barco no navega en ruin charco.
Si en vez de tatuarse anclas, corazones y gilipolleces, el capitán del Titanic y el del Costa Concordia se hubieran tatuado este refrán en medio de la frente, otro gallo hubiera cantado. Y, lo más importante, nos hubiéramos ahorrado todos la película ésa infumable que se llevó 3.247 Oscars.
54- Llorando llorando, hay quien se ha ido colocando.
Pero, a ver… ¿Colocando de qué? ¿Colocando laboralmente? ¿Colocando literalmente en un espacio físico? ¿Colocando con marihuana, güisky Dyc, anfetaminas o cola de carpintero? Es que si no se especifica…
55- Jarra nueva hace el agua fresca.
¡Fue-ra, fue-ra…! Comienzan a cansarme ciertas memeces. Pon agua tibia en una jarra nueva y a ver si se enfría por arte de magia, listo. Cuánto iluminado escribiendo refranes, en serio.
56- La abundancia hace infelices a los ricos.
En fin… Y Los ricos también lloran, y El dinero no da la felicidad, y tal y cual. Los dichos de este tipo, o los inventan los ricos para tener engañados a los pobres, o, lo que sería infinitamente triste, se los inventan los pobres para tenerse engañados a sí mismos. La abundancia hace infelices a los ricos… Sí, realmente no pueden ocultar su infinita infelicidad. Nos ha jodido…
57- Ni judíos ni puercos metas en tus huertos.
Suerte que Hitler no tuvo conocimiento de la existencia de este bonito y bucólico refrán hispano, porque en tal caso lo hubiera utilizado como lema del Reich y lo hubiera hecho bordar en todas las esvásticas. Madre mía…
58- De día no veo y de noche me espulgo.
Vale. Pues muy bien. Felicidades. ¿Y? Yo de día me voy a comprar y esas cosas y por las noches duermo, y no veo la necesidad ni de hacer un refrán sobre ello ni de comunicárselo al mundo. Y es que hay gente que piensa que tiene una vida mucho más apasionante de lo que realmente es.
59- El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
Pues qué bien, ¿no? ¿No podía ser al revés? Porque, hombre, si me dan a escoger entre tener la habilidad de ser tornero fresador o la de volar libremente por ahí, yo no sé vosotros pero yo lo tengo claro. Los reyes de la creación, sí. Los cojones. Otro autoengaño como lo del dinero y la felicidad, ni más ni menos.
60- O me darás la yegua o te mataré el potro.
Cuánto hijo de puta hay por la vida. Y no hay demasiado más que comentar.
61- Refranes y consejos, todos son buenos.
Qué decir… Creo que, después de más de sesenta refranes analizados hasta el momento, encontrar uno afirmando que todos son buenos no se lo puede tomar uno con otra cosa que no sea humor. Como ya hemos visto, hay algunos que no es que no sean buenos, sino que directamente sería una calamidad humana e intelectual seguirlos. Por no hablar de ciertos consejos que da cierta gente, que parece que estén aconsejando a su peor enenmigo. Todos buenos, dice. Éste es de Eugenio o Gila, seguro. Qué cachondos…
62- Gato llorón no pesca ratón.
Es muy difícil incluir tanta inexactitud en tan solo cinco palabras, ¿verdad? Para comenzar, quien haya visto a un gato que llore, que avise. Y, por supuesto, si posees unos de estos ejemplares, llévalo al circo o algo, que seguro que está bien pagado. Pero es que además, ¿desde cuándo los ratones se pescan? ¿Qué son?: ¿ratones anguila?; ¿ratones salmón?; ¿ratones besugo? Aunque, claro, qué tonto soy, quizás es que el gato llora tanto y tanto que, al inundarlo todo, al final tiene que pescar los ratones en lugar de cazarlos. Es la explicación más lógica, sí.
63- Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
A riesgo de parecer un lerdo total, ¿no será al revés? O sea, que habrá quien te ruegue pero no quien te dé. A no ser que se refiera a dar una paliza o algo así, claro, porque de otra forma no lo entiendo. Y, por una vez, no hay ironía en mis palabras: es que no lo entiendo y ya está.
64- Pájaro que caga el nido, no debía haber nacido.
Pero, a ver: cualquier pájaro caga el nido, ¿no? ¿O es que los pollitos van al lavabo o usan pañales? Como vamos viendo, en el mundo de los refranes a los pobre animales les meten por todos lados sin derecho alguno a defenderse. Que entre gatos que lloran, ratones que se pescan y pajaritos que merecen la muerte por defecar en su nido, el refranero está lleno de infamias y mala fe contra los pobre bichos, que, pobres, lo único malo que han hecho es convivir con animales que, cuando se aburren, hacen refranes. Señores Abogados Sin Fronteras: ¡hagan algo!
65- El arbolito da sombra desde pequeñito.
Bueno, aclaremos: el arbolito da sombrita desde pequeñito. No vayamos ahora a cargar al arbolito con más responsabilidad de la que le corresponde. Que parece que algunos no estén contentos con meterse a degüello en el mundo animal que también tienen que ir a joder el mundo vegetal. Y eso sí que no, ¿eh? Que ciertas yerbas ni mentarlas o aquí habrá una ensalada de hostias. Aviso.
66- Caballo regalado, tiene que ser robado.
Oye, y sin querer pensar mal, ¿eh? Y es que hay gente con una mala fe sin límites. Así que ya sabéis: mucho cuidadito con regalar según qué a según quién, porque, aparte de agradecéroslo por el forro de los cojones, aún os va a acusar de ladrón, asesino, pederasta o vete a saber qué. Lo dicho: una mala fe y una mezquindad sin límites.
67- Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Éste lo tiene todo: es absurdo, es ridículo, no tiene ningún sentido y, además, contiene palabras inventadas. Porque a mí que alguien me explique de dónde ha sacado el autor de este refrán que existe el verbo ‘putecer’. Desde luego no del diccionario de la RAE, en el que, con todo el sentido común, cuando le introduces el palabro en cuestión te comunica que no sabe de qué le hablas. Aunque digámoslo todo: al menos rima, cosa que no se puede decir de todos los refranes. Claro que así, inventándose términos inexistentes, lo hace cualquiera.
68- Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Yo tengo otro también muy chulo: ‘Hay hombres, hombrecillos, monicacos, monicaquillos e imbéciles resentidos que hacen refranes sobre mujeres’. El refranero está lleno de ejemplos del producto creado por este tipo de tipos y, os lo aseguro, los hay de tan bestias que me da hasta pudor ponerlos aquí, por muy criticables que sean y mucho que nos pudiéramos reír de ellos. Cuánto lerdo, en serio.
69- Si diciembre y enero pasan sin frío, cuando viene febrero se hiela el río. Siempre pasa: viene todo con más furia si se retrasa.
Bien… Este señor empezó a escribir un refrán y, con la emoción, acabó escribiendo una novela, lo que probablemente es debido a que el día en que se enseñó a resumir en su colegio él estaba enfermo o algo. Hey, que está bien intentar ser todo lo preciso que se pueda, pero es que, claro, se supone que un refrán ha de ser una cosa breve y fácil de recordar, porque, mayormente, si no logras recordarlo no sirve, obviamente, para nada. Pero currado está, a ver quién lo niega.
70- Gran dolor es tener mucha carne y poco asador.
A mí que me perdonen, pero yo creo que es completamente al revés. Ya sé que así se jodería la rima y tal, pero es mucho peor tener un gran asador y no tener carne que poner en él, ¿no? Porque siempre te puedes apañar un fueguito de alguna manera o, a malas, comerte la carne cruda, adobarla o conservarla en sal. Pero en la otra hipótesis, como no te rebanes un brazo para asarlo, lo tienes claro.
71- Haz lo que tu amo te manda y te sentarás con él a la mesa.
Se ha de ser ingenuo, ¿eh? A no ser que hable de sentarse con él a firmar el finiquito, una reducción de salario o porque necesite que le dones un riñón o algo así. Porque otra cosa…
72- Pan con queso sabe a beso.
Madre mía… A saber con quién se había besado el que parió este dicho para pensar así. Y es que es cierto que hay ciertas bocas que huelen a requesón podrido, pero de ahí a creer que eso es lo habitual…
73- Yedra que no se pega al muro, tiene mal futuro.
Pero a ver: es que si una yedra no se pega al muro, es que no es una yedra, está claro ¿no? Me estoy imaginando al tipo mirando una ortiga y pensando: “qué mal futuro tiene esta yedra”. Y entonces escribió el refrán. Y es que el mundo está lleno de listos y “entendidos en la materia” que tienen más peligro que Belén Esteban en una clínica de cirugía estética.
74- Llévate mi alma, quítame la vida, pero de mi pan muerto, ni una mordida.
Oye, cada cual tiene las prioridades en la vida que le da la gana, por supuesto. Si este señor prefiere morir y condenarse eternamente a perder un mendrugo de pan mohoso, no seré yo el que se lo reproche. Yo, por ejemplo, preferiría morir a limpiar los platos inmediatamente después de comer. Cada uno es como es, qué se le va a hacer.
75- La alcachofa para el hígado, la cebolla para el riñón; ¡qué sanito que estoy!
Dijo uno que se murió igual que los demás. Eso sí: se murió sanísimo y con un hígado y unos riñones para enmarcar. Pero se murió.
76- Paloma que va volando, no dice a dónde ni cuándo.
Afortunadamente. Porque si estoy sentado en el banco de una plaza y de repente me viene una paloma y me dice algo así como “Oye, juntaletras, que voy a por tabaco pero ahora vuelvo” para después salir volando, se me para el corazón del impacto. ¿A vosotros no? Imaginaos qué susto, joder.
77- Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Oye, pues es verdad. Mi padre se llama Juan y yo soy el burro. La infinita sabiduría del refranero no deja de sorprenderme. No tanto como si se me pusiera a hablar una paloma, pero por ahí anda la cosa. Un Juan y un burro… Los pelos tengo como escarpias de la impresión, en serio.
78- Echa un cacho de honradez al puchero y verás qué caldo sale.
Cuántas dudas me surgen… La honradez… ¿dónde se compra?; ¿en la honradería? ¿Existe tal cosa? ¿En el Mercadona también lo venden? (es que es lo que más de paso me pilla). Y, cuando habla de un cacho, ¿a cuánto se refiere? ¿A una miajita para dar sabor o a medio kilo? Habría que especificar un poquito más. O, ¿tiene que ser necesariamente en puchero o puedo hacerlo en la olla exprés? ¿Y en la termomix?; ¿puedo hacerlo en la termomix? Pero, sobre todo: ¿a cuánto está el kilo de honradez? Que no está el asunto para bromas, ¿eh? Porque un puñado de angulas también le darían un toque cojonudo a una sopa de pescado, pero a nadie se le ocurriría.
79- ¿Nada? Poca cosa es para ser asada.
Es cierto, es poca cosa, no nos engañemos. Pero, como hemos visto en el refrán anterior, si le echas un cacho de honradez aún puedes sacar algo comestible de todo ello. Y es que nunca será lo suficientemente valorada la influencia positiva del refranero en nuestras vidas. Cuán desagradecidos somos…
80- Vanidad de vanidades. ¡Todo vanidad!
¡Buuuh, fuera, fuera! Pero hombreee… Así se pueden hacer mil. Por ejemplo: “Tontería de tonterías. ¡Todo tontería!”. O “Estupidez de estupideces. ¡Todo estupidez!”. O “Gilipollez de gilipolleces. ¡Todo gilipollez!”. Y así hasta el infinito. Y además, aparte de todo, no hace falta gritar, ¿eh, majo? Que ya no hay educación ni hay nada. Coño.
81- Gracioso es Juan como una sal.
Respetuosamente: aparte de que la construcción “una sal” queda un poco rara y de que no sé de dónde sale que la sal es graciosa… ¿quién coño es Juan? Lo pregunto porque quizá sabiéndolo podríamos encontrarle todos una cierta lógica a este refrán. O una cierta gracia. Aunque tampoco pedimos que sea igual de gracioso que el tal Juan o que una sal, por supuesto.
82- ¿Hablo yo o pasa un carro?
No entiendo. ¿Cómo impide el que ese señor hable que pase o no pase un carro? ¿Es que cuando habla se para el mundo o algo así? ¿Las ondas de su voz detienen a los objetos y personas? ¿Considera que todo el mundo debe detenerse cuando él habla? Estoy muy intrigado, en serio.
83- Juntáronse el codicioso y el tramposo.
… Y qué… Juntáronse el codicioso y el tramposo y qué. ¿Qué paso después? Porque yo admito que puedan haber refranes estúpidos, pero lo que es inadmisible y muy poco profesional es dejar los refranes a medias. ¡Queremos el final de este refrán para poder ponerlo a parir, estafadores! Ay, no, que ya lo he puesto a parir. Entonces da igual, porque seguro que era una chorrada.
84- Chapoteo en el río cambiará vuestra vida, chapoteo en el mar mucho más.
Efectivamente, si chapoteas en el río las pirañas se te comerán los pies, y si chapoteas en el mar vendrá un tiburón y se te comerá entero con unos cangrejos de guarnición. Y a ver quién discute que te ha cambiado la vida. Se refería a eso, ¿no?
85- Abril no se llama abril, sino ¡ah, vil!
Uy, sí, qué ingenioso. Es tan gracioso que no sé si podré parar de reír nunca. Tan gracioso como Juan el de la sal, poco más o menos. Graciosisisísimo. Anda y vete a cagar a la vía, idiota. Ah, vil… ¡Imbécil!
86- El agua la vida acorta, el vino la alegra y conforta.
Oye, mira: nadie te ha pedido explicaciones, así que si te gusta beber, bebe y ya está, pero no busques excusas patéticas para hacerlo. ¿Que el vino alegra la vida? Pues probablemente, pero decir que el agua la acorta –a no ser que hablemos de los pasajeros del Titanic o algo así– me parece una gilipollez como pocas he visto en 86 refranes que llevamos. Repito: bebe lo que te salga de las narices, pero no nos insultes la inteligencia y, sobre todo, no te engañes a ti mismo, que es muy tonto. Y tampoco hace falta dejar constancia de ello en un refrán, por cierto.
87- Quien alquila su culo, no puede cagar cuando quiere.
Ah, pero, ¿se puede alquilar el culo? Pues que digan dónde, que a mí me interesa. Es que está la cosa muy malita, ya sabéis. Porque esto, ¿cómo va? ¿Se alquila por horas o días como un hotel o es más en plan el alquiler de un piso que va por años? Porque, claro, yo unos días sin cagar ya me los paso si está razonablemente bien pagado, pero no sé si voy a aguantar un lustro, la verdad. No lo descarto del todo, pero lo veo complicadillo, sinceramente.
88- Inaudito es andar de cabeza y pensar con los pies.
¿Inaudito? ¿En qué planeta? Porque en éste de cráneo vamos prácticamente todos y, en fin, lo de pensar con los pies –y con cosas peores, si no están alquiladas como en el refrán anterior– no podría ser más habitual. No hay más que observar a ciertos políticos.
89- Frío hace, no me place; pan caliente, bien me sabe; y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo; moza lozana, conmigo en la cama.
A ver… Esto no es un refrán: es un telegrama. Frío hace, no me place. Stop. Pan caliente, bien me sabe. Stop. Y así. Aparte de que, ¿cuál se supone que es la enseñanza de este refrán? Porque yo lo único que veo es a un patán fardando de que está en la cama con una moza lozana, y permitidme que exprese mis dudas sobre la veracidad de la afirmación, porque está metida ahí al final como con calzador.
90- Vino para beber, pan para comer.
Nos ha jodido… Es que al revés sería complicado, efectivamente. Refrán paupérrimo donde los haya.
91- Más quiero en mi mesa pan y rábanos que faisanes y tortas en real palacio.
Va, tío, no te lo crees ni tú. Ey, que está muy bien conformarse con lo que uno tiene y tal, pero tampoco hace falta engañarse a uno mismo, que es muy triste. No, en serio: muy triste.
92- Después de un buen vino, un buen caballo.
Pero hombre, esto es apología de las drogas en toda regla. No está bien recomendar a la gente que consuma heroína después de emborracharse. Una insensatez. Lo suyo es un día una cosa y otro día la otra, que las mezclas, como todo el mundo sabe, siempre han sido malísimas. Con la salud de la gente no hay que jugar ni en broma, así que este refrán me parece de una irresponsabilidad sin límites.
93- Un cero a la izquierda no vale una mierda, pero al otro lado puede valer un ducado.
Reconozco que, para esto de los números, soy un auténtico lerdo. Pero, en mi lerdismo, me atrevo a preguntar: si le pones un cero a la derecha, ¿no te saldrán al menos 10 ducados? Y mis disculpas por si alguien se siente ofendido por mi analfabeta cuestión, pero es que, por más que me esfuerzo, no veo de dónde le sale al tipo un ducado como resultado habiendo un cero de por medio. A no ser que hable de un paquete de Ducados, que entonces ya me empiezan a cuadrar más las cuentas. Porque si habla de un ducado del de los duques, hacen falta bastantes más ceros que uno. En fin… En otro orden de cosas, este refrán no ganó el premio al más elegante del año en su momento, está claro.
94- A bien te salgan, hijo, tus barraganadas: el toro era muerto y hacía alcocarras con el capirote por las ventanas.
Yo os informo: ‘barraganadas’ significa travesuras y ‘alcocarra’ mueca o burla. Y es curioso porque, aun sabiéndolo, no hay cristo que entienda qué carajo significa este refrán. Y es que eso de un toro muerto haciendo alcocarras con el capirote, como que no acabo de visualizarlo. ¿Vosotros sí?
95- Buenas serían las cuchilladas si no fuera por las puntadas.
Ya… Y el achicharrarse vivo sería cojonudo si no fuera por las quemaduras, y el ahogarse sería maravilloso si no se te inundaran los pulmones de agua, y el que te explotara una bomba sería una experiencia mística sin igual si no acabaras desmembrado y diseminado por ahí. Nos ha jodido… Cuánto iluminado escribiendo refranes, de verdad.
96- Aúpame, corazón, para que en el balcón te bese.
¿Pero nos hemos vuelto todos locos? Sube tú, no te jode. Incluso ya bajo yo, pero qué coño te voy a aupar hasta el balcón. ¿Quién te piensas que soy?: ¿Superman? Aúpame, dice. Como quien dice: ponme un vaso de agua. ¿Sabes qué? Dejémoslo, que se me han pasado las ganas de besarte.
97- Nada tan absurdo como que un viejo empiece a vivir.
¿En qué quedamos? ¿La cosa no era que ‘Nunca es tarde si la dicha es buena’? A mí es que estas incongruencias del refranero me ponen de mala leche. Está bien porque puedes escoger la que quieras según el momento y situación, pero no deja de ser poco serio. Aparte de que cada uno empieza a vivir cuando quiere, puede y/o sabe. ¿O es mejor no empezar a vivir nunca y dedicarse a escribir refranes inútiles?
98- Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
Bueno, sí, es cierto. Eso es por una cosa que se llama próstata, pero no sé si era necesario hacer un refrán con ello. Ni necesario ni útil, ya que estamos.
99- Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos.
En fin… Es uno de los consejos más nefastos que he oído en mi vida, en serio. Vale: tú finges estar en peligro, vienen todos tus amigos en tu ayuda… y al segundo después los has perdido por haber fingido que estabas en peligro para ponerlos a prueba. Brillante, sí señor. Que le den el Nobel o algo a este energúmeno, por favor. Que se lo ha ganado, no diréis que no.
100- Llaga ajena no da pena.
Concretemos: llaga ajena no da pena si eres una persona sin escrúpulos ni empatía alguna. Es verdad que las llagas propias duelen y las ajenas no, pero de ahí a que te la repampinfle el sufrimiento de los demás hay un trecho. Cabrón.

 

 

 
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